
Y así me pregunté que es lo que me mantiene en pie...
Sentirte a mi lado, pero mas que nada, sentirte igual que yo, de pie, de frente hacia mí. Los silencios mientras decido si vale la pena o no salir corriendo asi mi carro y mojarme por la lluvia. El último verso de una canción a tu lado. La mirada luminosa de alguien del otro lado de la calle, que no me conoce. Los corazones que siguen latiendo bajo los escombros del pasado. Ese alivio que recorre lentamente mis venas cuando veo alejarse la tormenta y celebro que sí, que es cierto, que esta vez he logrado sobrevivir. Las fotos de la infancia y adolescencia que aparecen de la nada, como a través de un truco de magia, que funcionan como un viaje hacia adentro, muy dentro. El sonido de la arena entre mis dedos. La manera en que seis cuerdas pueden extraerme una sonrisa o arrancarme el corazón. El sonido de tu voz. El sabor de tus labios. La tranquilidad de tu presencia.
Todo esto me mantiene en pie. Y estoy segura de que ninguna niebla me puede hacer caer. Al menos mientras sepa y recuerde de las razones por las cuales me levanté.
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