lunes, 27 de agosto de 2007

Nociones básicas de economía



Hoy me han recordado en clase que todos somos egoístas, es más, que somos racionalmente egoístas, que está lejos de nuestra naturaleza realizar cualquier acción que vaya a reportarnos más gastos que beneficios. Y se me ha llenado la piel de lágrimas al oírlo y las manos de escalofríos al darme cuenta de que posiblemente yo sea una persona irracional. Y no sólo eso, sino que no tengo la menor intención de arrastrarme a la acera de lo racional a pesar de que se me llenen los bolsillos de agujeros monetarios o los muslos de cicatrices indivisibles. No, no y no. Y lo siento en el alma por mis padres que seguramente sufrirán con mis giros imprevistos y mis decisiones arriesgadas, por uno de mis ángeles de la guarda, que a ratos se convierte en hermana y me susurra al oído consejos sin reproches, porque verá como ignoro las alambradas y atravieso con las rodillas al aire los campos de minas. Lo lamento por aquellos que me quieren, que posarán sus ceños preocupados en mis muñecas para devolverme a lo que algunos, estoy segura, consideran el buen camino.Es posible que me equivoque pero lo haré sin cálculo alguno, el único cálculo que quiero que recorra mis venas son los 398 kilómetros marcha atrás que me rehabilitan los nudillos heridos o sanos, los que, a pesar de su economía, me llenan los pulmones de corazas anti- obuses. Sin costo alguno. Y aunque costara. Así que recurriré a las críticas y me refugiaré en brazos de teorías menos siniestras. Aunque sean idealistas. Porque creo en la condonación de tu deuda externa, en la renta básica de tu presencia en mis sábanas, esa que me permita vivir dignamente, y sobre todo creo en la dependencia vital que una unas personas con otras. Nos guste o no todos dependemos (directa o indirectamente) de los demás, como el sol de mis días se asoma en gran parte siguiendo una relación inversamente proporcional a la distancia de tus latidos. Porque después de tres años de carrera y discusiones sobre si el problema de nuestra sociedad está en el poder o en el querer, yo tengo cada vez más claro que las ideas aún son capaces de alzar manos en una, que queriendo, con costos o sin ellos, casi siempre se puede. Y querer, lo que se dice querer, yo te quiero mucho más de lo que me cuestas.






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