
Daba igual que dijera que yo nunca fui más que nada. Que siempre quise ser la mala del cuento porque sabía que no daba la talla para protagonista. Talvez por eso años atrás (incluso ahora) odiaba ser femenina. Porque usando faldas mis piernas parecían ser dos hilos colgando de ella, y mi brasier sabe que no soy el mejor maniquí para rellenarlo. Y eso parecía no ser suficiente, siempre había alguien más en el mapa; alguien que si rellenara el..... espacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario